Hoy explicamos el concepto de paga y señal sin contrato, y te ayudamos a diferenciarlo de las arras. Mediante la paga y la señal, ambas partes, corroboran su intención de vender y comprar la vivienda de obra nueva. Es un concepto clave en toda transacción inmobiliaria, pero que crea cierta confusión. Sigue leyendo para conocer a con todos los detalles qué es la paga y la señal, su diferencia con las arras y en qué momento de la transacción inmobiliaria se realiza.
La paga y señal sin contrato es un adelanto económico que el comprador entrega al vendedor sin que haya un documento formal que regule las condiciones de la compraventa. En este caso, el acuerdo se basa únicamente en la confianza entre las partes, lo que puede generar riesgos, ya que no hay una garantía legal sobre el compromiso asumido ni sobre las condiciones de devolución en caso de incumplimiento.
Sin un contrato por escrito, pueden surgir problemas como desacuerdos sobre el importe total, plazos o condiciones de la operación. Para evitar conflictos, es recomendable formalizar siempre la paga y señal mediante un documento que especifique los términos del acuerdo, los derechos y obligaciones de cada parte, y las consecuencias en caso de desistimiento.
Al firmar uno de los tipos de contrato de paga y señal sin contrato, el comprador obtiene el derecho de exigir la entrega del bien, mientras que el vendedor queda obligado a respetar la venta y a no ofrecer la propiedad a otros interesados. Este acuerdo establece las bases para la transacción y fija las condiciones bajo las cuales se completará el pago total y la entrega de la vivienda.
Si alguna de las partes incumple, la existencia del contrato estipula la indemnización por daños. Por lo general, si el comprador decide no seguir adelante con la operación, puede perder la cantidad de dinero abonada. En cambio, si es el vendedor quien rompe el acuerdo, se suele exigir la devolución del doble del importe recibido, aunque esto depende de lo pactado entre ambas partes.
El importe de la paga y señal sin contrato suele oscilar entre el 5% y el 10% del precio total del inmueble, aunque puede variar según el acuerdo. Este monto se descuenta del precio final en el momento de formalizar la compraventa mediante escritura pública.
Es común confundir los diferentes tipos de contratos. Vamos a ver la diferencias entre las arras con la paga y señal en contratos de compraventa. El contrato de arras, también conocido como reserva, no perfeccionan la compraventa y permiten al comprador formalizar las cláusulas del contrato en condiciones específicas. En caso de incumplimiento, las arras pueden implicar la pérdida o devolución duplicada, dependiendo de la parte incumplidora.
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En cambio, la paga y señal perfecciona la compraventa desde su suscripción, y ambas partes adquieren derechos y responsabilidades inmediatas. El comprador puede exigir la entrega del bien, y el vendedor, la totalidad del precio según lo pactado.
Un contrato de arras entre particulares debe contener:
Este documento formaliza la reserva del inmueble y establece las condiciones previas a la compraventa.
Un contrato de paga y señal debe contener:
Este contrato sirve como compromiso de compra, reservando el bien hasta la firma del contrato definitivo.
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La legislación española contempla diferentes figuras vinculadas a la paga y señal, entre ellas, las arras confirmatorias. Estas son un anticipo del precio final de la compraventa. En caso de incumplimiento, se aplican las disposiciones generales del Código Civil, permitiendo exigir el cumplimiento forzoso o resolver el problema del contrato con posibilidad de reclamar daños y perjuicios.
También existen las arras penales, que buscan garantizar el cumplimiento del contrato. Su incumplimiento puede resultar en indemnizaciones para la parte cumplidora. Por último, las arras penitenciales, reguladas por el Código Civil, establecen la pérdida de las arras para quien las entrega en caso de incumplimiento y la devolución duplicada para quien las recibe.
Sí, es legal realizar una paga y señal sin contrato, pero no es recomendable. Aunque un acuerdo verbal puede ser válido, carecer de un documento escrito dificulta la prueba del pacto en caso de disputa.
Sin un contrato que detalle las condiciones de la compraventa, las partes pueden enfrentar problemas legales si surge algún desacuerdo sobre el importe, los plazos o las consecuencias de un posible incumplimiento. Para evitar riesgos, siempre es aconsejable formalizar la paga y señal por escrito.
Las arras no perfeccionan la compraventa y permiten reservar el derecho a formalizar el contrato en condiciones específicas. En cambio, la Paga y Señal perfecciona la compraventa desde la firma, con derechos y obligaciones inmediatas.
En ausencia de especificaciones, las arras se presumirán como confirmatorias. Es crucial detallar el tipo de arras en el contrato para evitar malentendidos.
En caso de incumplimiento, quien entrega las arras en Arras Penitenciales las perderá, sin derecho a indemnización. Si es el receptor quien incumple, deberá devolverlas duplicadas.
Es fundamental indicar expresamente si se trata de arras confirmatorias, penales o penitenciales. Esto evita confusiones y define claramente las consecuencias del incumplimiento.
No es recomendable, ya que un contrato de arras sin fecha límite de entrega genera inseguridad jurídica y puede interpretarse como indefinido, dificultando su ejecución; lo habitual es fijar un plazo concreto para formalizar la compraventa.
El contrato de arras se firma cuando ambas partes desean asegurar la compraventa con un compromiso formal, fijando condiciones claras y consecuencias en caso de incumplimiento, mientras que el de paga y señal se usa en reservas más flexibles sin un compromiso firme, permitiendo la retirada con penalización menor.