Vidal consiguió vender mi vivienda en solo mes y medio y prácticamente al precio que habíamos marcado. Desde el principio noté un cambio enorme: mejoró la presentación del piso, hizo unas fotos y retoques muy buenos, me ayudó a despersonalizar la casa y me dio consejos sencillos de decoración que funcionaron muy bien. También valoré mucho su comunicación. Cada semana me enviaba un informe con todo lo que se estaba haciendo y, cuando surgió el tema de la electricidad, lo resolvió todo en un solo día. Antes la vivienda había estado unos seis meses con otra inmobiliaria y casi no tuvimos visitas. Con Vidal pasamos a tener siete visitas reales, y de ahí salió el comprador final. Muy contento con la gestión y con el resultado.
La verdad es que estoy muy contento con Vidal. Yo venía de una experiencia bastante mala con otra inmobiliaria que tuvo mi casa publicada un año entero y no la vendió. Encima tenía que ser yo el que iba detrás de ellos para saber si había visitas o qué estaba pasando, una cosa bastante frustrante. Con Vidal fue todo lo contrario. Desde el primer día me fue contando todo: cómo iban las visitas, qué le parecían los compradores, cómo lo veía él… Cada semana me mandaba un resumen con el movimiento en los portales, los contactos que entraban y demás. Se nota cuando alguien se lo toma en serio y no se limita a colgar el anuncio y esperar. Al final la casa se vendió en dos meses por 1.350.000 €, así que poco más que añadir. También quiero mencionar a su equipo, sobre todo a Ismael y al abogado Agustín, que me echaron una mano enorme con todo el tema legal y fiscal, que yo iba bastante perdido. En general muy buen trato, mucha implicación y todo muy profesional. Lo recomiendo sin duda.
La palabra que lo resume todo es profesionalidad, desde el inicio de todo el proceso de compra-venta, lo lleva todo al dia, acompaña y transmite tranquilidad y confianza con una comunicacion fluida y constante, asesorando en todo momento. Transparencia y buen hacer. Sin duda la recomiendo.
!!Excelente profesional!!!. Tomó las riendas desde el principio hasta el final, solucionando y revisando todos los posibles detalles de la operación y adelantándose a los problemas, anticipando tanto a nosotros como a la parte compradora la documentación que haría falta en caso de llevarse a cabo la venta. Magnífica negociadora también (con inquilinos, abogados y con los propios clientes). En notaría se maneja como pez en el agua.